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Comedor Escolar de Lebrija Santander

Un espacio donde la arquitectura nutre cuerpo, comunidad y futuro para la niñez de Lebrija.

Autores

El proyecto ganador del Primer Puesto en el Concurso Público de Arquitectura – Comedor Escolar del Colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Lebrija, Santander, es el resultado de un trabajo colectivo de EMS Arquitectura SAS y Cosme Arquitectura, conformado por los arquitectos Paulo Escrucería, Gustavo Salazar Cosme, Danna Marcela Sarria, Nityananda Valencia, Edison Yanascual y Pablo Urriago. La propuesta lleva por nombre «Portal Vivo — Encuentros entre Calle, Tradición y Geografía».

El proyecto ganador del Primer Puesto en el Concurso Público de Arquitectura – Comedor Escolar del Colegio Nuestra Señora de las Mercedes de Lebrija, Santander, es el resultado de un trabajo colectivo de EMS Arquitectura SAS y Cosme Arquitectura, conformado por los arquitectos Paulo Escrucería, Gustavo Salazar Cosme, Danna Marcela Sarria, Nityananda Valencia, Edison Yanascual y Pablo Urriago. La propuesta lleva por nombre «Portal Vivo — Encuentros entre Calle, Tradición y Geografía».

Lebrija, municipio de profunda raíz santandereana, guarda en su territorio la memoria de su fundación en las Ruinas de Cantabria y se abre sobre la cuenca visual del río que lleva su nombre. A esta riqueza paisajística se suma una tradición constructiva en tapia pisada que sigue viva en sus calles, y la huella de la cultura Guane, que dejó en la región patrones y formas que aún hablan de identidad. En el corazón del municipio, el comedor del Colegio Nuestra Señora de las Mercedes ha funcionado sin interrupción desde 1970, alimentando a generaciones de lebrijenses y convirtiéndose en un lugar de memoria colectiva.

En este contexto, Portal Vivo se plantea no solo como un edificio funcional, sino como un nuevo hito institucional y símbolo de la tradición cultural de Lebrija. El proyecto parte de una lectura atenta del territorio y busca tejer un vínculo entre la técnica de la tapia, el paisaje y la historia del municipio, en diálogo con la calle, el parque, la catedral y la Casa de la Cultura contigua.

Desde su concepción, la propuesta se organiza en cuatro estrategias claras. La primera es un pórtico-umbral que recompone el perfil urbano de la calle y marca la transición hacia el interior y hacia el paisaje posterior. La segunda aprovecha la topografía del lote para que ningún nivel del edificio sea estrictamente privado, integrando el semisótano como una extensión de la Casa de la Cultura y abriendo el equipamiento a la vida del barrio más allá del horario escolar. La tercera resuelve la contención perimetral mediante sistemas naturales de drenaje y vegetación, y la cuarta incorpora plazas y urbanismo táctico con patrones inspirados en la cultura Guane.

El comedor atiende a sus estudiantes en tres turnos, con un núcleo de servicios que se repite en cada nivel para facilitar la operación y acortar las distancias de evacuación. En lo constructivo, apuesta por sistemas prefabricados y de pequeño formato, como bloques de tierra compactada y piezas metálicas, con estructura en concreto en el primer nivel y en acero en el segundo, superficies permeables, manejo de escorrentías y cubiertas con aleros que controlan el asoleamiento. El resultado es un edificio que no solo alimenta, sino que acoge, protege y devuelve dignidad a quienes lo habitan cada día: estudiantes, manipuladoras y comunidad

proyectos presentados

Fueron 15 propuestas arquitectónicas las que se presentaron para imaginar el nuevo comedor escolar de Lebrija. Cada proyecto fue una mirada distinta a un mismo desafío: cómo transformar un espacio de servicio en un lugar de encuentro, bienestar e identidad para niños, niñas y adolescentes del municipio.

Este concurso permitió que arquitectos de distintas regiones del país pensaran cómo la arquitectura escolar puede ir más allá de lo funcional y convertirse en un corazón barrial, abierto, seguro y digno. Las propuestas recibidas son reflejo del talento, el rigor y la sensibilidad con que la arquitectura colombiana responde a las necesidades reales de las comunidades.

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Realizar el Comedor Escolar de Lebrija a través de un Concurso de Arquitectura garantiza transparencia, calidad e innovación en la selección del diseño. Esta metodología permite que arquitectos de todo el país aporten su creatividad en igualdad de condiciones, y asegura que una obra pública destinada a la infancia responda con excelencia a su función y se convierta en un referente para la arquitectura escolar de la región. Los concursos son la mejor herramienta para que las ideas se midan por su calidad y para que el resultado final esté a la altura de los sueños de una comunidad.

estructuracion / estudios base

El Concurso Público de Arquitectura LEB-CDCM-001-2026 – Comedor Escolar de Lebrija fue posible gracias al liderazgo de la Alcaldía Municipal de Lebrija, en cabeza del Alcalde Gabriel Martínez Calderón, y de la SCA Regional Santander. Las bases del concurso se construyeron a partir de un proceso participativo con estudiantes, manipuladoras del Programa de Alimentación Escolar, docentes y vecinos del sector, cuyas voces se tradujeron en el programa arquitectónico.

La coordinación del concurso estuvo a cargo del Arq. Diego Mauricio Tijo Garnica por la SCA Regional Santander y del Arq. Gonzalo Carvajal Araujo por la Alcaldía, con la supervisión de la Ing. Alba Lizeth Ballesteros Quiroga, Secretaria de Infraestructura. El respaldo jurídico estuvo a cargo de Rogert Andrés Hernández Porras y Daniela Duque, la asesoría técnica de Mery Bibiana Ortiz Estévez y las comunicaciones y producción audiovisual de José Miguel Mora. La presidencia estuvo a cargo del Arq. Pablo Andrés Luque Acevedo, y el jurado lo integraron Juan Sebastián Restrepo Aguirre (presidente), Natalia Toro García, Javier Mauricio Pinzón Correa, Otto Federico Cala Ardila y Víctor Andrés Rubio Téllez.