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Nuevo Norte de Bucaramanga

Concurso lanzado por la Alcaldía, orientado al crecimiento urbano y la transformación territorial. Ganadores: propuesta «Paisajes Vivos», premiada internacionalmente.

El borde norte de Bucaramanga es un territorio de grandes desafíos urbanos, sociales y ambientales. La propuesta Paisaje Vivo, ganadora del concurso organizado por la Alcaldía de Bucaramanga y la SCA Santander, plantea un modelo innovador de ocupación territorial que equilibra los sistemas naturales y construidos, partiendo del reconocimiento de los valores biofísicos y paisajísticos de la ciudad.

La Alcaldía de Bucaramanga junto a la Sociedad Colombiana de Arquitectos buscaron propuestas innovadoras para el desarrollo ordenado y sostenible de las periferias urbanas de Bucaramanga, Colombia. A través de modelos de gestión, financiación, participación social y normativos viables y sostenibles a largo plazo, se pretendía un modelo que favorezca la creación de un “Nuevo Norte” como importante centralidad de la ciudad y su área metropolitana, siendo epicentro del desarrollo de comunidades inclusivas, en cohesión, productivas, biodiversas, conectadas y con hábitat de calidad.

El concurso público de ideas para este desarrollo de un modelo de ocupación territorial del Borde Norte del municipio, buscó reunir propuestas a nivel urbanístico que integren las necesidades y oportunidades del entorno rural y urbano. En esta competencia, el jurado integrado por José Alejandro Gómez Suárez, Giovanna Vittoria Spera Velásquez, Helga María Rivas Ardila, Diana Wiesner Ceballos y Manuel Sánchez Ruiz, otorgó el primer premio a TA – El Taller De Arquitectos. Conoce a continuación el proyecto ganador.

AUTORES

El proyecto “Paisaje Vivo – Nuevo Norte de Bucaramanga” fue concebido por TA – El Taller de Arquitectos, con la autoría de Ana María Estrada Gil, Juan Sebastián Restrepo Aguirre y Juan Esteban Correa Elejalde, acompañados por los colaboradores Luisa Margarita Estrada Gil, Carlos Milton Builes Arango, Santiago Noreña Arango, María Clara Montoya Trujillo y Juan Pablo Ramírez Coronado. A este equipo creativo se sumaron los estudios técnicos de Sara Molina Rodríguez, Luis Jerónimo Cifuentes Ruiz, Gabriela Cabrera Lara, Pablo Agudelo Restrepo, Natalia Pareja Osorio, Juan Felipe González Tabares, María Alejandra Gutiérrez Rendón, Sonia María Cardona Gaviria y Lina María Monsalve Cortes, quienes desde la arquitectura, la ingeniería, las ciencias sociales y el derecho urbanístico aportaron la visión integral que da vida a esta propuesta territorial.

Nuevo Norte de Bucaramanga

 El Borde Norte de Bucaramanga, marcado históricamente por la precariedad en la oferta de hábitat, la ausencia de equipamientos, las dificultades en la movilidad, la estigmatización social y la depredación ambiental, hoy se convierte en escenario de transformación. El Concurso convocado por la Alcaldía de Bucaramanga y la Sociedad Colombiana de Arquitectos expresa la voluntad de construir un futuro ordenado y sostenible para estas periferias urbanas, con visión metropolitana y regional. Se busca un Modelo de Ocupación del Territorio que reconozca las particularidades del entorno, integre lo urbano y lo rural, valore los ecosistemas, promueva la cohesión comunitaria y siente las bases de un desarrollo equilibrado, resiliente y humano. Con este proceso, se convoca a la innovación, a la participación activa de todos los actores y a la creación de un hábitat donde la vida, el paisaje y la esperanza se entrelacen como columna vertebral de la ciudad que crecerá en el norte.

El Norte de Bucaramanga se erige hoy como un laboratorio vivo de futuro. Allí, donde se encuentran las tensiones entre lo urbano y lo rural, entre lo formal y lo informal, entre la necesidad inmediata y la aspiración colectiva, se dibuja el reto de pensar una ciudad que no repita errores del pasado, sino que se atreva a proyectarse con visión, equilibrio y dignidad. La prospectiva territorial nos invita a mirar más allá de la coyuntura, a planear con horizonte, reconociendo que los asentamientos, ya sean de origen informal o de vivienda social planificada, son más que construcciones físicas: son comunidades, memorias y redes de vida que deben ser parte del diseño del mañana.

En este sentido, la participación ciudadana no es un simple componente metodológico, sino el corazón mismo de la estrategia. La ciudad no se construye con decretos ni maquetas en soledad, sino con el pulso de la gente que la habita. Los espacios comunitarios –la cancha, el parque improvisado, el salón comunal, la calle convertida en punto de encuentro– son escenarios de diálogo y aprendizaje colectivo donde se entiende lo que realmente significa habitar el territorio. Escuchar esas voces permite a la planeación captar las dinámicas invisibles: las redes de solidaridad que sostienen a los barrios informales, las aspiraciones de quienes acceden a vivienda social y sueñan con un hábitat integral, las tensiones y esperanzas que conviven en la cotidianidad del Norte.

Desde esta mirada, el modelo de ocupación territorial que se busca con el concurso no solo pretende ordenar el suelo, sino también tejer nuevas formas de convivencia y ciudadanía. Entender qué ocurre en las laderas ocupadas por asentamientos humanos y en los conjuntos de vivienda social formal es indispensable para imaginar un proyecto de ciudad que sea verdaderamente incluyente. Allí se revelan las brechas en el acceso a servicios básicos, las oportunidades truncadas por la falta de equipamientos, pero también la creatividad y resiliencia de comunidades que se organizan para sobrevivir y prosperar. Es en esas realidades donde la prospectiva encuentra su ancla: proyectar el futuro no puede hacerse sin reconocer lo que ya late en el presente.

Así, el Norte de Bucaramanga se convierte en escenario estratégico para redefinir el contrato social urbano. La participación activa de los habitantes, la construcción de confianza entre instituciones y ciudadanía, y el reconocimiento del valor de los ecosistemas que sostienen la vida son piezas inseparables de una misma visión. Este proceso invita a que todos los actores –Estado, academia, gremios, sector privado y, sobre todo, comunidades– se comprometan a cocrear un territorio donde lo urbano y lo rural coexistan armónicamente, donde el crecimiento no implique exclusión ni depredación, sino oportunidades compartidas.

Pensar el futuro del Norte es, en última instancia, pensarnos como sociedad: preguntarnos cómo queremos vivir, cómo habitamos lo común, cómo garantizamos que cada nuevo barrio, cada equipamiento, cada espacio público sea también una oportunidad de cohesión y justicia. La prospectiva nos recuerda que el futuro no llega por azar; se construye con decisiones colectivas. Y en ese camino, la participación ciudadana es la brújula que asegura que el Norte de Bucaramanga no sea solo un polígono en un mapa, sino un territorio de vida digna, resiliente y en equilibrio con la naturaleza.

estructuracion / estudios base

La estructuración del concurso y los estudios base se llevó a cabo gracias al liderazgo institucional de la Alcaldía de Bucaramanga, El proceso contó con apoyo técnico de la Abg. Daniela Duque Gómez, Arq. Raúl Marino, Arq. Máxima Leguízamo Polo, Arq. Pablo Andrés Luque Acevedo, Dis. Gráf. Leonardo Suarez y Dis. Gráf. Leidy Hernández Fuentes.

La Sociedad Colombiana de Arquitectos – Nacional, bajo la Presidencia de la Arq. Silvia María Mendoza y la Vicepresidencia del Arq. Augusto Xavier Ballén Rey, con dirección ejecutiva de Luis Felipe Enciso Abril, y asesoría de los Arq. Ruth Marcela Díaz Guerrero, Samuel Jaimes Botía y Karin Silvana De Poortere Rivera, aportó coordinación y acompañamiento del concurso.

El equipo de estructuración incluyó, para el componente conceptual, histórico y vivienda, a los Arq. Ruth Marcela Díaz Guerrero y Samuel Jaimes Botía; para el componente social, a T.S. Mayerly Alejandra Medina Charry; componente económico y demográfico, Econ. Paola Catalina Chacón Mejía; componente jurídico-ordenamiento territorial, Abg. María Margarita Jeréz Arias; componente de planificación urbana, Arq.-Abg. Herbert Alexis Tibaduiza Díaz, Arq. Adriana Catalina Sauza Reyes e Ing. Civil Gustavo Alonso Arciniegas López; componente participativo, Arq. Henry Andrés Gualdrón Velasco, Arq. Diana Bautista Amézquita, María Fernanda García Triana, Abg. Santiago Amador Villaneda y Ps. María Alejandra Pedraza Serrano; componente ambiental, Ing. Civ. Edwin Alexander Morantes Rodríguez, Ing. Civ. Sergio Andrés Pardo Suárez, Ing. Civ. Luis Roberto Jaimes Rodríguez, Biól. Sergio Andrés Bolívar Santamaría, Geól. Diego Andrés Jeréz Rincón, Ing. Civ. Jhon Jairo Báez Lizarazo e Ing. Civ. Viviana Lucía Gómez Ríos

En SIG y planimetría participaron Arq. Angélica Noriega Tous, Geo. Juan David Solórzano Vanegas, Arq. Diana Isabel Velázquez Álvarez y G.D.U. Alejandra Niño Bueno, mientras que la asesoría jurídico-administrativa estuvo a cargo de Abg. Carlos Andrés Felipe Gacha Dávila. El diseño gráfico fue desarrollado por Dis. Gráf. Felipe Herrera, con apoyo en edición y diagramación de Arq. Juliana Carreño González y Dis. Gráf. Carolina García Castellanos. Finalmente, la coordinación logística y gestión administrativa fue liderada por Arq. Mery Bibiana Ortiz Estévez, Arq. Érika Tatiana Hasbón Luna y Arq. Yuly Marcela Quiroga Saavedra, asegurando la organización y éxito de todo el proceso.